El voto no salvado, abstención, ha de computarse como favorable para determinar las mayorías en la adopción del acuerdo

En este caso unos comuneros demandaron a la comunidad de propietarios solicitando la nulidad de un acuerdo al considerar que no se había conseguido la unanimidad requerida por la Ley de Propiedad Horizontal al entender que sólo existe acuerdo unánime cuando concurre el voto favorable de todos los presentes y que en este caso no había existido unanimidad por cuanto el representante de varias viviendas, presente en la Junta, se abstuvo de votar y su voto no se puedí computar como favorable a la aprobación del acuerdo.

La sentencia de instancia, que desestimó la demanda, fue confirmada por la Audiencia Provincial.

EXTRACTO DE LA SENTENCIA:

La postura de los apelantes, con supuesto apoyo en la literalidad de la norma, tiene unos presupuestos paradójicos. Los recurrentes no asistieron al Junta, ni manifestaron su disconformidad con el acuerdo en el plazo de treinta días naturales al que alude el artículo 17, norma 1ª, párrafo cuarto, de la LPH . En consecuencia su voto ha de computarse como favorable a la adopción de acuerdo. No pueden cuestionar la validez del acuerdo invocando su voto para alegar falta de unanimidad. Por ello intentan utilizar la postura del representante de otras propiedades, quién dijo en la Junta que no podía manifestarse a favor del nuevo reparto propuesto, dado que necesitaría haber realizado un estudio previo con su representado. Este representante no salvó su voto en la junta, por lo que no estaría legitimado para la impugnación del acuerdo ( artículo 18.2 de la LPH ). Con posterioridad a la Junta no consta que éste propietario manifestase su oposición al acuerdo o intentase impugnarlo. En resumen, los apelantes, cuyo voto se presume por la ley favorable al acuerdo, niegan la unanimidad por no haber votado favorablemente otro propietario que no se opuso al acuerdo y no puede impugnarlo por no haber salvado el voto.

La sentencia apelada, con criterio que compartimos, prescinde de una interpretación estrictamente literal y  con criterio sistemático llega a la conclusión de que el voto de quien se abstiene sin salvar el voto, y carece de la facultad de impugnar el acuerdo, ha de computarse como voto favorable para determinar si concurren las mayorías necesarias para la adopción del acuerdo. Con éste criterio se da más valor a la posición del propietario que se abstiene sin salvar su voto que a la del ausente que no muestra su disconformidad. Es cierto que no existe analogía entre ambas situaciones, por carencia de identidad de razón en los presupuestos determinados por la actuación de los distintos propietarios, uno presente y otro ausente. Pero una interpretación sistemática debe llevar a impedir que el propietario cuyo voto ha sido finalmente favorable utilice en su favor el voto de quién ha decidido no impugnar el acuerdo y no salvar el voto en caso de abstención. Postura favorable al normal funcionamiento de las Comunidades que cuenta son sólidos apoyos jurisprudenciales.