Condena al titular registral al pago de deudas comunitarias al no demostrar que el propietario real fuera otro

En este caso una comunidad de propietarios planteó demanda de juicio monitorio contra la Generalitat Valenciana en cuanto propietaria de una vivienda.

La demandada alegaba la excepción de falta de legitimación pasiva porque si bien constaba como titular registral de esa vivienda lo cierto es que no era la propietaria real.

La sentencia de instancia, que desestimó la demanda de la comunidad, fue revocada por la Audiencia Provincial.

EXTRACTO DE LA SENTENCIA:

Dicho lo anterior y resultando inconcuso que la Generalitat Valenciana era y es titular registral de la vivienda en cuestión, alegándose por esta que el verdadero propietario de la misma era D Luis Antonio desde que en 1 de diciembre de 1975 se firmó el contrato público correspondiente con el extinto Instituto Nacional de la Vivienda (INV), correspondiendo la prueba de tal hecho extintivo a la parte demandada, se está en el caso de revocar la sentencia apelada, de estimar la demanda y de condenar a la demandada al pago de la cantidad reclamada, ya que no ha probado que el propietario de la vivienda cuyo devengo de gastos comunes se reclaman fuera o sea el Sr Luis Antonio.

Y ello porque, para que se produzca la transmisión de la propiedad ,nuestro Código civil acoge la teoría denominada del título y el modo, reflejada en sus artículos 609 párrafo 2 y 1095 , que establecen: el primero, que "La propiedad y los demás derechos sobre los bienes se adquieren por la Ley, por donación, por sucesión testada e intestada y por consecuencia de ciertos contratos mediante tradición"; y el segundo, que "El acreedor tiene derecho a los frutos de la cosa desde que nace la obligación de entregarla. Sin embargo, no adquirirá derecho real sobre ella hasta que le haya sido entregada". Es decir para la transmisión del dominio se precisa de un título, y de la tradición o entrega de la cosa vendida. Y en el presente caso, aunque hubiera entrega de la vivienda al Sr Luis Antonio no lo fue como " traditio domini", consecuencia de un título de dominio traslativo de la propiedad, sino de un documento de cesión de la posesión que no se llegó a perfeccionar con la transmisión del dominio al citado cesionario.