Condena a locales a retirar las mesas, sillas y toldos de la acera comunitaria

En este caso unos comuneros demandaron a la comunidad de propietarios solicitando la nulidad de un acuerdo por el que se requería a los propietarios de los locales a retirar cualquier objeto, ya fueran sillas, mesas o toldos cerrando la acera, que se encontraban sobre la acera comunitaria.

La sentencia de instancia, que estimó la demanda, fue revocada por la Audiencia Provincial fundamentado la sentencia en los artículo 3, 7 y 9 de la Ley de Propiedad Horizontal.

EXTRACTO DE LA SENTENCIA:

De la interpretación conjunta de los artículos 3 , 7 y 9 de la Ley de Propiedad Horizontal se extrae que los copropietarios no pueden llevar a cabo un uso privativo de los elementos comunes de la comunidad ni efectuar en ellos ninguna alteración salvo que cuenten con el consentimiento comunitario o se encuentren autorizados por los Estatutos.

El Tribunal Supremo (sentencia de 30 de marzo de 2007 ) ha distinguido dentro de los elementos comunes entre los que lo son por naturaleza o esenciales, imprescindibles para asegurar el uso y disfrute de los diferentes pisos o locales, y los que lo son por destino o no esenciales, en los que se admite que sean desafectados de destino común y dedicados a un uso privativo o exclusivo a favor de uno o varios propietarios. Esa desafección puede hacerse en el propio Título Constitutivo del edificio en régimen de propiedad horizontal o bien en un acuerdo posterior que debe adoptarse por unanimidad ( art. 17.6 de la Ley de Propiedad Horizontal en su redacción vigente).

No existe en el Título Constitutivo la atribución del uso exclusivo de esta acera perimetral a favor de los titulares de los locales, como sí se hace en relación a los patios interiores, ni ha existido otro acuerdo posterior que procediera a otorgar ese uso exclusivo.

El uso que se permite a los propietarios de los pisos o locales sobres los elementos comunes es el "uso adecuado" a que se refiere el artículo 9.1.a) de la Ley de Propiedad Horizontal . Debe adecuarse a la propia naturaleza de elemento común que beneficia al total de la comunidad y excluye, por tanto, la colocación en ellos de elementos destinados a su explotación de forma privativa por parte de los locales y acordes a la actividad que en ellos se realiza.

Es cierto que el desarrollo de un negocio de restauración no se encuentra prohibido en los Estatutos, no puede considerarse que sea dañosa para la finca no que contraviene con carácter general las disposiciones generales sobre actividades molestas, insalubres, nocivas, peligrosas o ilícitas, pero ello no significa que el titular del negocio pueda libremente hacer uso de la zona común que se encuentra situada frente a su local, a salvo que tenga autorizado ese uso por la comunidad. Ninguna razón de discriminación se puede alegar respecto a otros edificios que tienen una configuración distinta o en las que se haya previsto de otra manera el uso de los elementos comunes en sus títulos constitutivos.

El acuerdo por el que se requiere a los titulares de los locales la retirada de los objetos colocados en el espacio comunitario no es, por tanto, nulo, pues no contraviene ni la ley ni los Estatutos de la comunidad, ni resulta gravemente lesivo para los intereses de la comunidad en beneficio de uno o varios propietarios.