Acción de cesación de actividades en comunidades: requisitos para su éxito

Se trataba en este caso de una demanda de una comunidad de propietarios, con base en el artículo 7 de la Ley de Propiedad Horizontal, contra una comunera solicitando el cese de actividad de tenencia de perros en su vivienda por las molestias que ocasionaba a otros comuneros.

EXTRACTO DE LA SENTENCIA:

Son requisitos que la jurisprudencia exige para el éxito de la acción de cesación:

a) que sé de una actividad, lo que supone cierta continuidad o permanencia de la realización de actossingulares;

b) que la actividad sea incómoda, es decir, molesta para terceras personas que habiten o hayan de permaneceren algún lugar del inmueble en el que se desarrolle la actividad, esto es, que exista un sujeto pasivo determinado al que la actividad incómoda pueda afectar, siendo éste las personas que habitan o hayan de permanecer en la misma finca y no personas indeterminadas o inconcretas; y

c) que la molestia sea notoria y ostensible, esto es, no basta una pequeña dificultad o trastorno, sino quese exige una dosis de gravedad, una afectación de entidad a la pacífica convivencia jurídica lo que obliga a una ponderación de cada caso concreto, entendiéndose que la base de la notoriedad está constituida por la evidencia y permanencia en el peligro o en la incomodidad y que en ese concepto de actividad notoriamente incómoda ha de incluirse aquella actividad cuyo funcionamiento en un orden de convivencia , excede y perturba aquel régimen de estado de hecho que es usual y corriente en las relaciones sociales (Véase la Sentencia del Tribunal Supremo de fecha 20/04/1965). De lo anterior se colige que no bastará uno o varios actos concretos, singulares o determinados más o menos incómodos o molestos, sino que será necesario, además de cierta intensidad, que tales actos pertenezcan a una misma serie y se realicen con cierta continuidad. Es por ello que el comportamiento molesto e incómodo basta que sea desagradable para cualquiera que habite en el inmueble o haya de permanecer en él, sin que sea necesario que sea insufrible o intolerable, pero que suponga una afectación de entidad a la pacífica convivencia. Esa actividad incómoda debe causar una alarma en el entorno de la vivienda o local, correspondiendo a quien la alega la prueba de tal alarma.