Alquiler y obras que el inquilino no puede realizar sin consentimiento del arrendador

Sentencia Audiencia Provincial de Madrid, 19-10-2012 (Extracto)

Establece el artículo 23 de la Ley de Arrendamientos Urbanos que el arrendatario no podrá realizar sin el consentimiento del arrendador, expresado por escrito, obras que modifiquen la configuración de la vivienda o de los accesorios a que se refiere el apartado 2 del artículo 2, o que provoquen una disminución en la estabilidad o seguridad de la misma, prohibición que, en el caso de ser incumplida, tiene sus consecuencias en cuanto a la pervivencia del contrato en el artículo 27. 2. d) de referida Ley, que faculta al arrendador para resolver el contrato por la realización de obras no consentidas cuando el consentimiento de éste sea necesario.

En cuanto al concepto de obra, tradicionalmente se ha venido exigiendo, como ponen de manifiesto las SSTS. de 30 de enero de 1991 y 26 de Diciembre de 1.997 -referidas, lógicamente a la normativa anterior, pero de aplicación a la vigente-, que sean de las llamadas obras fijas o de fábrica, empotradas al suelo y techo y practicadas con materiales de construcción, sin que por el contrario quepa aplicar este precepto cuando se trata de obras móviles, no adheridas a las paredes, suelos y techos, mediante obras de albañilería.

Por otro lado, no debe pasarse por alto que esta causa de resolución ha de ser interpretada restrictivamente y con la mayor cautela y equidad al ser la resolución contractual la consecuencia más grave en la vida del arrendamiento, de tal forma que no es dable, bajo criterios abstractos, aplicar las normas a cualquier obra o alteración, sino que es preciso que ésta cambie la estructura, apariencia y aspecto peculiar de la vivienda de modo sustancial y sensible y no meramente accidental (SSTS de 3, 14 y 18 de octubre de 1958, 6 de junio de 1960, 10 de abril de 1961, 27 de abril de 1962, 19 de abril de 1965, 23 de noviembre de 1974).