El local debe retirar el escaparate abierto en el pasillo de acceso al portal de la comunidad

En este caso, la comunidad de propietarios demandó a la propietaria de un local exigiendo la demolición de las obras que había llevado a cabo consistentes en "la apertura de una puerta de acceso directa desde unos locales al sótano del edificio, en concreto la rampa del garaje del edificio, y la otra se refiere a la apertura de un hueco en la pared oeste de la planta baja y local, que delimita dicho local y lo separa del pasillo de acceso al portal".

La parte demandada se opuso a la pretensión de la demanda, invocando la doctrina jurisprudencial que flexibiliza los requisitos para poder ejecutar las obras de acondicionamiento exterior de los locales comerciales, considerando que dichas obras estarían amparadas en la escritura de división horizontal así como en los propios Estatutos de la comunidad de propietarios.

La sentencia de primera instancia estimó íntegramente la demanda, la Audiencia Provincial la revocó parcialmente y finalmente el Tribunal Supremo casó la sentencia de la Audiencia confirmando en todos sus extremos la de primera instancia.

EXTRACTO DE LA SENTENCIA:

Esta Sala ha declarado, como antes citamos, que por fachada debe entenderse «todo lo correspondiente al exterior del inmueble en su completa superficie».

En el caso concreto, nadie discute el escaparate abierto en la fachada principal, limitándose el conflicto al escaparate abierto en el lateral izquierdo del local.

Esta Sala entiende que al abrirse dicho espacio acristalado (el lateral) sobre el pasillo de entrada a la comunidad, que como tal es un elemento común, se está distorsionando el acceso a la misma y disponiendo, sin autorización unánime de ese pasillo, en su propio beneficio.

No se trata solo de que se pueda o no cerrar con una verja el acceso a la comunidad, ni de si urbanísticamente es posible, sino de que se ha dispuesto un escaparate sobre el camino de acceso al portal, posibilitando que los comuneros tengan que compartirlo con los clientes que visualicen el escaparate lateral, lo que les provoca un notorio perjuicio.

La existencia de signo aparente en la pared de ladrillo del local, antes de su adaptación, pudieron contribuir a la creencia errónea del comprador del local, quien confiadamente pudo entender que podría abrir el escaparate, pero dicha apariencia no es bastante para permitir lo que los Estatutos no amparaban, los cuales debió comprobar con anterioridad a la compra.

Por tanto se infringen las normas sobre unanimidad ( arts. 7 , 11 , 12 y 17 de la LPH en la redacción vigente en la fecha de los hechos), y la jurisprudencia que los desarrolla, pues estamos ante una pared interior del edificio y no una mera continuación de la fachada.

Tanto en la sentencia del Juzgado como en la recurrida se atisba la mención a que lo ideal habría sido un acuerdo, pero ello no fue posible, aún cuando sí sea una práctica seguida por otras comunidades ( Sentencia de 5 de marzo de 2014, rec. 60 de 2012 ). Esta es una cuestión en la que la Sala no va a entrar, al no ser objeto de recurso.

En resumen, de los Estatutos no puede deducirse que el titular del local pudiera abrir el escaparate lateral, lo que causa un notorio perjuicio al resto de los comuneros.

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