Resolución de contrato de alquiler por el inquilino al no reparar las humedades el arrendador

Dispone el artículo 21.1 de la Ley de Arrendamientos Urbanos (LAU) que el arrendador está obligado a realizar, sin derecho a elevar por ello la renta, todas las reparaciones que sean necesarias para conservar la vivienda en las condiciones de habitabilidad para servir al uso convenido, salvo cuando el deterioro de cuya reparación se trate sea imputable al arrendatario a tenor de lo dispuesto en los artículos 1.563 y 1.564 del Código Civil.

EXTRACTO DE LA SENTENCIA:

Asimismo el arrendatario actor observó la condición 10ª del contrato de arrendamiento y el articulo 1559 CC pues avisó reiteradamente a la propiedad y a su administrador de las averías que se iban produciendo y de su necesidad de repararlas, como acreditan los documentos 4 al 11 de la demanda, sin que recibiera respuesta alguna, hasta que se personó el Sr. S., industrial enviado por la propiedad, y que pese a observar los daños, nada hizo la propiedad para su reparación.

El arrendatario cumplió pues (art. 1559 CC) con poner en conocimiento del propietario, en el más breve plazo posible, la necesidad de todas las reparaciones comprendidas en el art. 1554 CC (todas las reparaciones afín de conservar la cosa arrendada en estado de servir para el uso a que ha sido destinada). Y desde luego el arreglo de los daños descritos son obras necesarias que incumbe realizar a la dueña de la cosa arrendada, obligatorias para la misma, porque, sin duda, son necesarias para la utilización de la cosa conforme al destino pactado, esto es, imprescindibles para la consecución del fin al que la vivienda arrendada está destinada, es decir, para su habitabilidad, y no se deben en su producción a actos del arrendatario. Siendo, pues, suficiente con la acreditación de esos daños, que aunque no consta cuál pueda ser su origen, pero sin que la demandada haya probado que esos desperfectos sean imputables al actor, la jurisprudencia menor (Cfr., por ejemplo, AP Alicante S 30 Ene. 1982, AP San Sebastián S 16 Sep. 1989, AP Sevilla S 11 Dic. 1989, etc.), viene sentando que se trata de averías y fallos que determinan la obligatoriedad de su reparación por el arrendador, pues, cuando menos, la presencia de humedades como las que se reflejan en autos causan grave incomodidad; todo ello por aplicación de lo que dispone el art. 1554.2 CC, ya citado, por referirse a desperfectos achacables al desgaste natural de la casa arrendada o al mero transcurso del tiempo. Es por lo que, en definitiva, la reparación de los daños en el caso de autos, sin que conste fueran debidas a la posible actuación irregular o negligente del inquilino, debían haber sido efectuadas por la demandada con carácter urgente para que el piso pudiera seguir sirviendo al uso que le es propio.

Por último es de señalar que el arrendatario actor no desistió del contrato sino que lo resolvió conforme le permitía el art. 27.3 a) de la LAU.

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